
Hacer compras en B2B puede ser muy estresante. Contratar un servicio para tu empresa puede sentirse como un riesgo que quizá sea mejor evitar.
Y eso es algo que debemos tomar en cuenta en las estrategias de marketing B2B.
Aunque ese servicio sea la solución para algún problema inminente, muchas veces tenemos que destinarle un presupuesto que le estamos quitando a algo más. Lo cuál nos puede generar dudas.
Especialmente si es una empresa que está comenzando, no vamos a tener muchas segundas oportunidades.
Muchas veces si esa maquina no funciona como esperábamos, o esa consultoría no genera el valor que ocupamos, puede ser que perdamos la oportunidad que buscamos, o que perdamos algún cliente, o nuestra reputación, incluso que perdamos la empresa.
Además si estamos buscando ayuda en algo en lo que no somos expertos, la curva de aprendizaje para saber en qué invertir es muy empinada.
Ponete en esa posición. Imaginate que vas construir una casa o a comprar un carro. Si no te dedicás a eso, lo harás unas cuantas veces en tu vida que podrás contar con tus dedos.
Y cada vez que lo hagás el mercado va a ser completamente distinto. Y habrá un millón de opciones distintas y atractivas. Demasiadas como para estudiarlas todas.
Te llevaría años conocer perfectamente ese mercado. Así que no te queda más que confiar.
Esa confianza es la que se ofrece a través de una marca que es consistente y que puede demostrar su empatía a la situación de quien compra
Por eso para mí la comunicación en redes no se trata de repetir, ni más duro ni más veces, que somos los mejores, los más rápidos o los más baratos.
Se trata de demostrar que entendemos lo que le preocupa nuestros clientes. Que entendemos lo que les emociona. Que entendemos lo que quieren lograr. Que entendemos de donde vienen y para donde van.
Y se trata de demostrarles cómo podemos ayudarles a llegar allá.
Ya sea que vendamos frutas, o algoritmos o bufandas o asesorías, si nuestro trabajo es ayudarles a alcanzar su máximo potencial, y pueden confiar en nosotros, invertir en nuestros servicios no tiene porque sentirse como un riesgo que genere estrés, si no como el siguiente paso lógico en su desarrollo.
Para eso, la clave es la empatía.